viernes, agosto 15, 2008

"Sólo, en tu obscuridad"

Que sus ojos siempre me dicen lo mismo
Y que su sonrisa es alegría y miedo que sorprende a mi alma.

De su piel, el cielo que llora feroz,
Y de su voz, las olas que llegan serenas a la orilla.

Tan asesino su espíritu, que llora por mi vida;
Tan fría su serpiente, que corre mi fuerza, estremecida.

Ya el tiempo muere lentamente entre mis brazos,
Dejándome sin luz,
Sólo, en tu obscuridad,
Caminando en un lugar en el que nunca he estado,
Cayendo al abismo fugaz, de tu divinidad cruel,
Y me desgarra,
Hasta que la arena de las horas
Se esfume del vidrio que la encierra.

Tal vez no exista el miedo que me separa de ti,
Quizá solo sean las alas del destino
Que nos cubren con su manto de piedad,
Con su poder implacable y torpe,
De las saetas venenosas que vuelan para hacernos daño.

Y de su boca, la flor que despierta la pasión,
Y de sus manos,
La elegancia de quien sabe tocar el alma, la vida, el cuerpo,
Justo antes de caer de cansancio y placer,
Que elogia a sus brazos, por tan fiel recorrido de silencios.

Quiero estar en tu vida,
Como habitan las aves la espesa selva, que sabe callar;
Estar en ti, como pantera salvaje,
Que vive en quienes mira,
Robándoles el aliento a quienes la sienten cerca.

Ser del fuego y poseerte,
Ser viento y tocarte,
Porque velo tus sueños y cuido de tu vida,
A pesar de que no me puedas ver…

Aunque nunca llegues…

Johnny Hoyer…

"Fiat Voluntas Tua"

En una jaula,
En la que me mantiene preso la inexistencia de tu voz,
Juego al olvido eterno,
Y escapo a desiertos que me alimenten, sin mirar atrás,
Quemando vidas y memorias,
Que vuelan a mi alrededor,
Mientras maldigo el día de lo que fue.

Y puedo sentir el clamor de tus brazos,
Viajando a lugares equívocos
Sobre los gritos de mi ira,
Que estallan en la nada, y que se ahoga
Hasta por fin morir, en las olas colmadas de sosiego,
De la plenitud de mi clemencia…

¿Por qué he de ser impasible,
Si a vuestro paso me desmayo,
En la más profunda benevolencia?

Ha de ser el estampido de tu ausencia añeja,
Que ha movido los cielos que te acercaban
A la clarividencia de mi antojo tenaz, que tanto reprochas.

Pero si las aves saben volar hasta tu camino,
Me daré al viento veloz,
Para cruzar tu árido sendero.

A las horas ruego tu regreso,
Lloro por el pesar que trae consigo tu recuerdo,
Y mi pertinaz y salvaje alma,
Parece apagarse ante tu luz de lejanía obligada…

Sé que me vences entre miradas,
Por eso el tiempo será largo, para la gloria de mi victoria,
Pues si ha de ser largo el recorrido de las gotas que el cielo llora,
Será casi perpetuo el tiempo que pase,
Hasta llegar a ver tus ojos una vez más.

Que el futuro se desvíe de mis palabras,
Y nazca el infierno que me espera
Entre tus alas de estrellas,
Así, pues, será mío el universo,
Con tu cuerpo como guía,
Y tu furiosa impavidez, destrozará la quietud
De mi sufrimiento obscuro…

…mientras el día maldice, lo que pudo ser…

Johnny Hoyer…