miércoles, noviembre 10, 2010

“Pandæmonium”


El declive repugnante en el que desaparezco
Abre heridas en mi corazón que no poseo
Dulce delirar que es oro escupido por tus amares
Ventana abrazada por fieles perjurios.

Descanso sediento en parajes ilusorios

Donde beso el color de tu voz
Lanceros que me apresan desconcertados
Son las coplas de mi insana despedida.

¿Y qué cielo bravío me llevan a recorrer?

¿Dónde se ampara la esperanza que viene por mí?
Tierra que hierves, no toques mi rostro
Fijó su tumba el sol que no me deja escapar.

Inmortales liebres nocturnas han sido

Encantadoras brujas que retienen mi ensueño
Por horas amargas lutos ancestrales llueven
Siguiendo a los arlequines que empaparon mi condena
En sus trampolines de flores ardientes.

Juraron los vientos no cercar mi celda

Lagos que duermen sobre las ansias montañosas
De quien sostiene las cadenas que me permiten ser libre.

Lloran los manantiales de ésta sombra que me traga

Hazte justo que mi futuro espera incurable
Ayes me oprimen contra la angustia sincera de
Desear lo que no existe…

Tú, corre en libertad

No quiero verte en éste bosque perdido
Navega los horizontes que abrigan fronteras lejanas
Habitaré siempre tu pasión
Aunque no mire directo a tus ojos.

Por días que no llegaron jamás

Asesiné a la razón…

Johnny Hoyer

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